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Várices, más que un problema estético

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Mala alimentación, sedentarismo, malas posturas, y genética son algunos de los factores que contribuyen a la formación de várices, una enfermedad que ocasiona no solo un problema estético para quien las padece, sino también intensos cuadros de dolor y cansancio muscular.

Por: @Camiiespinola

Seguramente conoces o has observado a alguien con várices, aquellas protuberancias que aparecen principalmente en las piernas, generando a simple vista una apariencia poco amigable. Lo cierto es que esos bultos bajo la piel son más comunes de lo que creemos y son causados por un problema del sistema circulatorio que afecta con más fuerza a mujeres y personas de la tercera edad.

El origen de esta molesta enfermedad se relaciona con la genética y con nuestros hábitos de vida. Las malas posturas, el sedentarismo, una mala alimentación, obesidad y el embarazo son algunos de los factores que pueden desencadenar o acelerar la aparición de esta inflamación de las venas. En Vida Magazine conocimos más sobre las várices y las consecuencias que genera en la vida de quienes deben lidiar con ellas.

Una enfermedad más bien femenina

Tomás Salinas es médico de la Universidad de Valparaíso y como explica, las várices corresponden a un ensanchamiento de las venas, que se genera luego de que “estas no puedan controlar adecuadamente el flujo sanguíneo, produciendo una acumulación de sangre que como resultado las dilata, lo que genera protuberancias que causan mucho dolor y picor. Es una enfermedad que también se conoce como venas varicosas y aparecen sobre todo en las extremidades, aunque pueden surgir en cualquier punto del sistema venoso”.

Cabe destacar que este problema del sistema circulatorio afecta en su mayoría a mujeres, producto del comportamiento de las hormonas femeninas, los estrógenos y progesterona; además, la elasticidad muscular de la pared venosa es menor con relación a los hombres.

Respecto a cómo identificarlas, las várices tienen un aspecto de cordón azulado y son muy visibles en la superficie de la piel. Los síntomas comunes que se presentan son piernas pesadas y cansadas, inflamación, tobillos inflamados, fatiga, picor y calambres.

Cuatro décadas con várices

Ester Becerra (67) comenzó hace cuarenta años a padecer de várices, “¡he lidiado la mayor parte de mi vida con esto!”, haciéndose cada vez más notoria y aguda. “Antes no me molestaban, no había dolores ni problemas, solo estaban ahí, pero con los años se fueron presentando las consecuencias. Actualmente me causan mucha molestia y dolor, mis piernas se cansan mucho, generan palpitaciones, por lo que cuesta mantenerme en pie y movilizarme”, explica.

Respecto a los tratamientos, Ester detalla que desde hace años utiliza fármacos y pantys elasticadas especiales que usa de forma permanente para calmar el dolor y prevenir más apariciones. Sin embargo, las molestias no desaparecen del todo.

Los tratamientos

Existen diversas acciones para combatir la inflamación de las venas y sus molestas consecuencias, todo dependerá del tamaño y síntomas que generen. En el caso que sean pequeñas y superficiales, se pueden aplicar inyecciones que reducirán su tamaño y las atenuarán.

Cuando se padece de várices más grandes, el paciente podría ser candidato a una cirugía, donde a través de un procedimiento llamado safenectomía se pueden extraer las venas dañadas con una cirugía tradicional, o bien con una cirugía con implementos láser.

¡Combate las várices con estos útiles datos!


Una vez establecidas las várices, no existe medicamento que pueda revertir el proceso. Así lo explican especialistas de la Clínica Las Condes, enfatizando en que “los medicamentos que se recomiendan disminuyen los síntomas, pero poco contribuyen a la reducción de las várices. Hoy en día se ha demostrado que el mejor tratamiento para las várices es la cirugía”.

Sin embargo, existen una serie de métodos no invasivos que te pueden ayudar a aliviar la hinchazón y el dolor, además de retardar o atenuar la aparición de las várices. ¡Toma nota!

    Activa la circulación venosa con ejercicios físicos y deportes controlados.

    La natación o el ciclismo son actividades de gran utilidad para evitar las várices y aliviar sus síntomas.

    Los masajes de drenaje y las tinas de hidromasaje favorecen la adecuada circulación sanguínea.

    Usa medias elásticas especiales cuando realices trabajos de pie o sentado por largos periodos de tiempo.

    Mantén las extremidades elevadas durante la noche, esto contribuirá a disminuir el cansancio y la pesadez de las piernas.

    Evita el uso de estrógenos.

    Evita los ambientes excesivamente cálidos.

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