Reportajes


Dejaron todo por Elqui: razones de los ex santiaguinos

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Que tiene los cielos más limpios del mundo, que es un campo energético especial, que tiene en algún lugar una puerta “sin tiempo”.  Incluso Gabriela Mistral recorrió el mundo hablando maravillas de Elqui, ¿cómo no iba a llamar la atención de tanta gente?

Andrea y Juan Pablo se consideran elquinos, y aunque no nacieron ni se criaron en el lugar, lo consideran “su lugar”.  

El Valle de Elqui es sin duda un destino turístico obligado. La naturaleza, la producción de pisco y la misma Gabriela Mistral son responsables de ello. Sin embargo, de  visitarlo un fin de semana a establecerse para siempre en este lugar, hay una gran distancia.

¿Qué tiene de especial este lugar que hace que cada vez sea más la gente deja sus ciudades, sus profesiones, incluso a su familia para refugiarse aquí? La búsqueda de ese “algo” que tiene el Valle de Elqui no tiene un inicio formal, sin embargo, existe un claro precedente de la migración ciudad-valle que surge en los setenta cuando un puñado de “hippies” decidió establecerse, principalmente, en Cochihuaz.

Desde ese momento hasta ahora, han pasado décadas y muchas historias. De hecho, los habitantes de este lugar cuentan anecdóticamente que en algún momento hubo un gran éxodo de personas hacia el valle, incluso renunciando a todas sus pertenencias para esperar el fin de los tiempos en este “lugar elegido”.

Pero ¿qué mueve a empresarios y profesionales a renunciar a sus vidas tradicionales en ciudades y cambiar todo por cerros y río? Al parecer la búsqueda de calidad de vida es la respuesta.

Juan Pablo Jiménez tiene 36 años y hace 12 que vive en el  Valle del Elqui, es artesano, proviene de Santiago y se quedó para siempre.

A muy temprana edad supo que Santiago no era una ciudad para él y al salir del colegio decidió emprender el rumbo en un viaje que lo llevó a radicarse en Pisco Elqui.

¿Por qué escogiste este estilo de vida?

Me gustan los pueblos chiquititos, aquí la vida  es más fácil y tranquila, puedo ir caminando a todas partes, al lugar más lejano que voy  me demoro 10 minutos. Si me duele algo voy al consultorio y nunca hay filas. Escogí este estilo de vida porque me parece más práctico, no tengo que andar en micro, me gusta la naturaleza, es más sencillo vivir así.

¿Qué piensa tu familia de que te radicaras acá?

Ellos lo tomaron bien, siempre fui medio rebelde e independiente la verdad de las cosas. Además voy a verlos algunas veces en el año, pero no me gusta mucho, Santiago es un infierno y lo máximo que me quedo allá es una semana, ellos también vienen y les encanta el lugar.

¿A qué te dedicas?

Yo vendo joyas, aprendí orfebrería en mis viajes y con mis amigos de acá del valle. Las joyas se las vendo a los turistas que llegan y me va bien, me alcanza para vivir.

¿Te gustaría que comenzara a llegar más gente a este lugar?

La verdad es que no me gusta cuando viene mucha gente, que vengan turistas si, porque igual es necesario, pero no me gustaría que llegara más gente a vivir. Entre menos gente mejor, porque si crece, ya no sería lo mismo, aquí todos se conocen, no es peligroso y nunca roban, a lo más hay una pelea en verano y si llega más gente perdería el encanto de ser un lugar tranquilo.

 De los números al telar, una experiencia decisiva.

“Para mí es vivir en el paraíso mismo. Hay buen aire, está todo limpio, es súper tranquilo, no hay vagabundos en las calles, no hay basura; es estar bien, no tener estrés, no existe esa palabra aquí, a menos que te estrese la tranquilidad. Es lo mejor que te puede pasar en la vida, es el lugar perfecto para vivir”, con estas palabras, Andrea Rivera justifica lo que para ella es la mejor decisión que tomó en la vida, dejar de ejercer como contadora en Santiago y viajar hasta el que considera “el mejor lugar del mundo”, aquí estableció sus raíces, aquí construyó su casa, y aquí planea vivir y morir.

¿Cómo llegaste a este lugar?

Después que me titulé, mis viejos me regalaron un pasaje para venir a conocer el valle y llegue hasta Vicuña, eso fue hace 17 años atrás, y en mi recorrido desde Vicuña llegue hasta Alcohuaz  y Cochihuaz, la verdad es que me enamoré y pensé que este es el lugar donde yo voy a vivir, en este lugar quiero trabajar y me voy a morir aquí, me demore 7 años en cumplir ese sueño.

Yo me titule de Contadora General, trabajé administrando el Teatro Mori en Santiago, tuve muchos buenos trabajos, pero en un momento que me quedé sin empleo, pensé que no quería hacer un curriculum y pasar mis días buscando otro trabajo, en ese momento me vine al valle, porque acá se puede sobrevivir con poco dinero, aunque uno lo que busca en general  es tranquilidad, retroceder o estancar la vida, un lugar donde no todos los días es el mismo día.

¿Qué diferencia a tu nuevo y a tu antiguo lugar?

Yo vengo de Santiago, que es una ciudad evolucionada y va a seguir evolucionando. Allá todos los días es miércoles, por ejemplo, en cambio aquí la semana se demora en pasar, la apreciación  del tiempo se hace más lenta, la calidad de gente es distinta, acá se preocupan por uno y eso en Santiago no ocurre. Recuerdo que me caí tres veces en el metro y las tres veces la gente paso por encima, me robaron la cartera, los bolsos y nadie me ayudó, después de eso anduve con una jaqueca increíble y nadie te atiende, quedas preocupada por miles de situaciones. En cambio acá te caes y la gente se preocupa, te pregunta “¿qué le pasó? ¿Está bien señorita? ¿La ayudamos?”  Aquí hay más calidad humana.

¿Cómo fue la recepción de la gente cuando llegaste a vivir acá?

Uno se siente como observada, eres afuerino, entonces todos te observan, pero el trato es muy cordial, generoso, te tienden la mano. Cuando me compré mi terreno, los vecinos me preguntaron si iba a plantar, si tenía semillas y si no que ellos me regalarían, eso para mí fue una muy buena recepción, me abrieron las puertas para todo.

¿En qué trabaja alguien como tu formación en un lugar tan pequeño?

Yo hago artesanía y trabajo los 365 días del año en el Pueblo Artesanal de Horcón, además tejo con todo lo que se pueda tejer, con los dedos, con macramé, crochet, palillo y a telar. Paralelamente llevo la contabilidad a los artesanos de los pueblos cercanos.

En los meses en los que no está bueno el turismo, por ser este un sector netamente turístico, yo tengo un ingreso fijo con los amigos artesanos.

¿Te gustaría que llegara más gente a vivir acá?

Puede llegar  a vivir  cualquier persona, de hecho cuando se pensaba en el 2000 que se iba  a cortar la luz y que iba a haber un quiebre  energético, todos los que teníamos terrenos, estábamos dispuestos a regalar terreno, ven a construir tu casa practiquemos el trueque, por mí no hay problema.

¿Te cuestionaste, o cuestionó alguien tu decisión de venirte al valle?

No, nunca, lo que me cuestioné  toda mi vida antes de venirme vivir al valle fue qué va a ser de mí sí me quedo a vivir en esta ciudad. En cuanto a mi familia y amigos, ellos siempre me apoyaron y su postura era que “si tú eres feliz allá, por favor quédate allá, nosotros te vamos a visitar. Si el aire de Santiago te hace mal no vengas más, nosotros podemos ir a visitarte”, mis padres siempre me han dicho que donde yo sea feliz, ellos van a ir a visitarme.

¿El elquino discrimina al afuerino?

No, yo creo que es al revés, el afuerino discrimina a la gente de acá. Uno llega humildemente, pero hay gente que llega y se toma las cosas y quiere que el pueblo se transforme un poco en el lugar de donde vienen y eso está muy mal. Yo creo que son pocos los que llegan a vivir acá que vienen con el espíritu de buscar la tranquilidad y acepte el lugar como es, hay gente que conozco que quiere intervenir de alguna manera, por ejemplo que toquen otro tipo de música en la radio, o que hagan cambios en la municipalidad para que vengan más turistas. Yo creo que debe ser al revés, uno debe adecuarse al sistema, y este es un maravilloso sistema.

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FRASES DESTACADAS:
“Escogí este estilo de vida porque me parece más práctico, no tengo que andar en micro, me gusta la naturaleza es más sencillo vivir así” Juan Pablo
“Este es el lugar donde yo voy a vivir, en este lugar quiero trabajar, y me voy a morir aquí, pensé” Andrea
“Esta tranquilidad es lo mejor que te puede pasar en la vida, es el lugar perfecto para vivir” Andrea

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