Reportajes


Coquimbo, una región TRANSparente (Parte II)

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Pasaron los flashes dirigidos hacia la actriz Daniela Vega. Pasó el brillo de la estatuilla de los premios Óscar y ya dejó de cegarnos. ¿Qué quedó luego de ello? La comunidad trans sigue siendo invisibilizada, cuestionada y golpeada, pero ahora surgen voces que rompen paradigmas, tomando valor y fuerza para decir “aquí estamos, no somos transparentes”.

Por: @elwndelabarba

Fotografías: @danielesquiveles

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Una persona trans muchas veces debe aprender a vivir junto a la soledad y miradas llenas de “moralidad”, que los juzgan y aíslan. La comunidad trans pide tener derechos, pero muchos se conforman con tener identidad.

Un pequeño gran triunfo fue que la Ley de Identidad de Género fuera publicada en el Diario Oficial, anunciando su entrada en vigencia. Este último paso fue posible luego de que la Contraloría General de la República tomara razón del mismo documento. Esta ley reconoce y da protección al derecho a la identidad de género, que está definida como “la facultad de toda persona cuya identidad de género no coincida con su sexo y nombre registral, de solicitar la rectificación de estos”.

Independiente de lo anterior, en un comienzo las personas trans tienen una lucha interna por aceptar quienes son. Además, luchan por una validación familiar que muchas veces no llega y también deben lidiar con una sociedad que, sin importar una ley, los discrimina y desplaza.

Los procesos de cada persona trans son distintos. Los rostros de esta comunidad son tan diversos como la sociedad misma y solo piden pertenecer.

GERA: DE HOMBRE A TRANS Y A MISS

En la actualidad encontrar a una modelo trans no es tan extraño, de hecho, cada día se abren paso por las pasarelas e incluso hay varios casos en que han participado en certámenes de belleza que normalmente estaban destinados para mujeres cisgénero, pero ganar uno de estos concursos es algo que no se da todos los días.

Gera Saint Garriga (26) es modelo y diseñadora de vestuario oriunda de Coquimbo, y actual Miss Gran Santiago. Los flashes no la intimidan y se mueve como pez en el agua en un terreno en donde pensó que podía haber sido discriminada, pero lejos de lo que se pudiera creer, no ha sido así.

¿En qué momento todo hizo clic en ti?

Me di cuenta a los 23 años, pero más que darme cuenta de que era trans, me di cuenta de que era mujer. Mi feminización comenzó a los 18 y fue un proceso lento, no fue algo repentino.

¿Tuviste el apoyo de tu familia? ¿Cómo lo tomaron?

Sí, mi familia me ha apoyado. Pero al principio estuve con una expareja y solo algunos amigos sabían. Cuando llevaba seis meses de hormonación en Santiago decidí contárselo a mi familia y su apoyo fue total, siempre me han dejado ser. Me empecé a informar, porque me llamaron la atención otras mujeres trans, comencé a googlear y a ver videos y me pregunté si podía hacerlo. La pareja que tenía en ese entonces me ayudó mucho a tomar la decisión, porque yo soy muy temerosa y una vez que me decidí las cosas fluyeron.

Gera menciona que antes de su transición se sentía incómoda. Al principio lo asociaba al estilo o a la ropa y eso fue hasta que comenzó a vivir su transición, “fue ahí que me di cuenta de muchas cosas que en el pasado no tenían explicación y comienzan a encajar”.

¿Como cuáles?

Por ejemplo, cosas que te identifican a ti como persona: defines tu personalidad, cómo te relacionas con los demás, con tus amigos y tu familia. Antes siempre vivía como con una restricción interna, sin saberlo, pero luego todo cambió.

No tienes ninguna operación, ¿tienes proyectado hacerte alguna?

Hasta el momento soy 100 % natural, el único retoque que me he hecho es en mi sonrisa y fue netamente para el concurso, porque no sonreía mucho y me molestaban por ser “seria”. Me gustaría hacerme algunos retoques funcionales, pero no creo relevante hacerme una genitoplastía; yo acepto mi identidad como es. No tengo nada en contra de las personas que se la han hecho, pero para mí hasta el momento no es tema.

Gera, ¿hoy eres feliz?

Sí, soy feliz, pero siento que todavía me faltan cosas para sentirme realizada.

¿Cómo qué?

Cosas que en Chile cuestan mucho, sobre todo en lo laboral. Yo empecé mi transición súper tarde, viviendo como mujer solo llevo tres años. Es un proceso corto, pero igual he hecho muchas cosas como mi cambio de nombre, he trabajado como modelo en Santiago y en La Serena, pero aún me faltan cosas por realizar. Esta etapa es de descubrirme a mí misma, y ya sé quién soy. Me faltan muchas cosas por hacer, tengo que preguntarme si voy a seguir en competencias y en concursos de belleza, por ejemplo.

Gera, con 1,78 metros ganó el Miss Gran Santiago, lo que hizo que se presentara para el Miss Chile y soñara por representar al país en el Miss Universo. Cuenta que la idea nació el año pasado, cuando vio la presencia de la española Ángela Ponce en el concurso. “Cuando ella ganó me sentí muy feliz; eso marcaba un hecho importante en la historia del mundo entero. Me incentivó a mí a hacer lo mismo en Chile y pude hacer historia también, por ser la primera chica trans en estar en este concurso y ganar la regional en Santiago”, nos cuenta.

¿Sufriste alguna discriminación en estos concursos?

Ninguno, me fui a presentar como cualquier otra chica al casting. Cuando me tocó el turno de que me preguntaran por qué quería ser miss fui lo más honesta posible y conté mi verdad. Al principio tenía miedo de que no me dejaran participar. Al decirlo todos quedaron en silencio y comenzaron a hacerme preguntas. Quedaron impactados, pero se lo tomaron súper bien. Incluso las otras chicas tuvieron una actitud de “wow” y se acercaron. Me decían que era valiente y que les gustaba que hubiera entrado el concurso; fue muy gratificante en todo sentido. Por ser trans siempre tuve un estilo de vida bajo perfil y me trataba de invisibilizar, pero me superé y creo que de alguna forma logré hacer un clic en las personas, incluso chicas y chicos trans me han escrito para felicitarme, lo mismo otras personas de la comunidad LGBTIQ+.

¿Sientes que abres puertas para la comunidad trans?

Sin buscarlo, sí.

¿Estás dispuesta a asumir esa carga?

Sí lo estoy. Sé que es una gran responsabilidad, pero me acomoda. Creo que hasta el momento he dicho las cosas que siento y pienso, y dentro de la comunidad trans me han felicitado.

¿Qué le dirías a una chica o chico trans que te vio en la TV o en revistas y te tiene como una referente?

Todos tenemos sueños y objetivos en la vida. Tenemos el mismo derecho que cualquier otra persona a ser felices. No nos deben nada, es un derecho y no tenemos las mismas oportunidades. Hay que cambiar las leyes. Yo les digo que si persiguen un sueño luchen contra todo y contra todos, y si quieren vivir un proceso de transición ¡háganlo! Si se sienten atrapados o atrapadas den el paso, sean libres y felices. Es importante que seas quien quieres ser.

¿Te miran en la calle por ser quién eres?

Sí, bastante (ríe).

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BENJAMÍN, CONFORME, FELIZ Y TRANQUILO

Lentes, una incipiente barba y un fuerte apretón de manos: “Hola, soy Benjamín”; así se presenta y al hablar siempre mira a los ojos.

Benjamín Barrera (26) es técnico en enfermería y vive en La Serena. A los 21 años comenzó su tratamiento hormonal en el Hospital de Coquimbo y hace tres años que se realizó una genitoplastía masculinizante en el Hospital de La Serena.

¿Recuerdas qué pensabas cuando eras niña?

Desde chico me acuerdo de que me miraba en el espejo y no estaba conforme. No me gustaba ocupar cierta ropa. A los 13 o 14 años enfrenté a mi familia, pero desde chico siempre sentí atracción ―en ese momento― hacia mi mismo género, pero no sabía cómo poder interpretarlo y decía chuta, esta no es la ropa que quiero y no es el cuerpo que quiero. Ya a los 21 años comencé todo el proceso formalmente.

¿Quién fue la primera persona a la que le contaste que comenzarías tu transición?

Primero le conté a mi papá, siempre he tenido una buena relación con él. Siempre mostré un lado masculino y mi papá siempre me apoyó, sabía que él estaría ahí si le decía “me pasa esto”, y así fue. Le dije que me gustaban las mujeres y en ese momento se interpretó al tiro como que era lesbiana, por desconocimiento, incluso mío, pero yo no soy homosexual, yo soy hombre y tengo una pareja mujer.

¿Qué queda de tu pasado?

No intento eliminar mi pasado, queda aún el carisma de Macarena, que era como me llamaba antes, la personalidad de uno nunca va a cambiar. Biológicamente nací mujer, pero Benjamín siempre estuvo ahí.

Ya han pasado dos años desde que Benjamín se realizó sus intervenciones quirúrgicas y la transición se completó. Al preguntarle por ese periodo señala que “generalmente se comienza con la mastectomía, que es la operación de las mamas. Pero en mi caso primero se me adelantó la genitoplastía, que es el cambio de genitales. La verdad me sentía preparado para acceder a la cirugía. Todo se dio rápido y los doctores lograron algo de lo que me siento satisfecho hoy en día”.

Recalca que el postoperatorio de la genitoplastía “es complejo”, y afirma que “es una cirugía grande y larga que duró cinco horas. Primero se parte con la histerectomía, que es cuando te sacan el útero, y luego viene la operación de la creación del pene y toda la genitalidad. Entre cada una de las operaciones deben pasar alrededor de seis meses para que todo cure bien, y la segunda parte es más bien un proceso estético”.

¿Estás conforme cuando te miras al espejo hoy?

Sí, conforme, feliz y tranquilo, que es lo primordial.

¿Proyectas tener familia?

Claro, me proyecto con el tema de la paternidad. Sé que biológicamente no se puede, pero lo tengo en mente. Me puedo casar tranquilamente y formar mi núcleo familiar “normal” que impone la sociedad.

Si bien Benjamín hoy se reconoce como un hombre feliz y se le enciende la cara con una sonrisa al decirlo, durante su vida ha sufrido episodios de discriminación.

Recuerda que cuando estaba en cuarto medio buscó trabajo, cuando aún no tenía su nombre actual, y en el primer día de trabajo se encontró con la supervisora, “la cual me pasa el uniforme y era de mujer, una polera y pantalón apretado, y yo no me podía vestir así, no era de uno (ríe)”.

Añade que en ese momento le dijo “yo me llamo Benjamín, quiero que así me traten y no voy a ocupar esta ropa”, pero ahí la supervisora le dijo que no trataba con personas como él y se llevó la mano a la cabeza haciendo un gesto de locura con su dedo índice. “Me trató de loco. En su momento quise hacer una demanda, pero luego lo olvidé y pasó, quedó solo en ese mal rato”, recuerda.

Asimismo, Benjamín menciona que le duele muchísimo el aumento en los casos de homofobia y transfobia en Chile, “yo mismo estuve ahí y es penoso, hay gente que no respeta. Hay que tratar de ponerse en el lugar de los demás. El tema del suicidio está súper presente en la comunidad trans. Muchas veces no existe algo primordial que es el apoyo familiar y uno se siente reprimido e invisible. Todos pasamos por un proceso de soledad”.

Piensa unos segundos y señala: “Antes de realizar la transición y para qué decir de la operación, yo actuaba”, respira y con una sonrisa menciona que “imitaba todo de un hombre, los clichés de forma, desde la gesticulación a la forma de sentarme y la voz. Pero hoy ya no tengo que hacerlo, me sale natural, por fin puedo ser quien siempre quise ser”.

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CIRUGÍA DE REASIGNACIÓN

Según cifras del Hospital de La Serena, actualmente existen 54 pacientes en control en policlínico trans; 22 personas fueron operadas bajo la técnica de reasignación de género, genitoplastías masculinizante o femeneizante, mientras que 31 pacientes están en espera de cirugía (12 son trans masculinos y 19 trans femeninos), de los cuales 6 son del 2018 y 25 del 2019, de ellos 22 son de La Serena o Coquimbo, 4 de Copiapó, 3 de Ovalle, 1 de Vicuña y 1 de Arica.

El doctor Sergio Soler es jefe del Servicio de Urología y está a cargo del programa trans del Hospital de La Serena, que desde el año 2014 atiende la macrozona que comprende desde la Región de Arica hasta la de Coquimbo y actualmente existen solo tres centros en todo Chile que realizan una genitoplastía femeneizante y masculinizante, nombre que tiene la cirugía de reasignación de genitales.

Soler señala que el proceso hormonal dura cerca de dos años y se realiza en los policlínicos y deben cumplir una evaluación psiquiátrica, “todo va encadenado desde que comienzan su transición y pasan por un equipo multidisciplinario en el que convergen endocrinóloga, psicólogo, psiquiatra, cirujano plástico y fonoaudiólogo”.

En tanto la operación en trans femeninos es una cirugía que dura más o menos cuatro a cinco horas, “se hace en una sola etapa, son siete días más o menos que la persona queda hospitalizada, luego viene un periodo con dilataciones, que lo hacemos en el policlínico y alrededor de los 40 días ya pueden empezar su vida sexual de manera normal”, indica el doctor, agregando que “en el caso de los trans masculinos, habitualmente requieren dos cirugías, en la primera se hace normalmente una histerectomía, en donde se le saca el útero y le hacemos la construcción de sus genitales externos, fundamentalmente el escroto y sus testículos y luego le hacemos una metaidoioplastía, en donde le hacemos un mini falo, que es funcional para orinar y logran tener erección y luego de seis meses se le puede hacer la segunda etapa de la cirugía”.

EN DEFENSA DE LOS TRANS

Las agrupaciones de personas trans en Chile no son muchas y una de ellas es la Corporación Fuerza Trans 4ta Región, que en sus inicios en el año 2017 solo la componían mujeres trans, pero hoy son aproximadamente 30 personas, entre hombres y mujeres.

Paloma Lobos es su presidenta y cuenta que la corporación surge para “combatir la violencia en los Cesfam y Hospitales. Hay circulares para atender a personas trans y que no se respetan. Además, hay acoso callejero que sufren los y las compañeras que ejercen trabajo sexual, por parte de Carabineros y un sinfín de otras problemáticas”.

De esta forma van en defensa de los derechos de las personas trans y en este momento trabajan en el reconocimiento como región, ya que quieren insertar políticas públicas regionales. “Cuando comencé mi transición tenía 17 años y quise pedir ayuda en el sector público y fui muy maltratada. Casi todo mi proceso lo hice automedicándome. Y tal como me pasó a mí, a muchos y muchas nos pasa que nos da miedo volver a ser insultados, volver a ser vulnerados, volver a sentir el desgano y la mala voluntad de las personas”, recalca Paloma.

Puedes comunicarte con la corporación en Facebook buscando Corporación Fuerza Trans 4ta Región o en el teléfono +569 7520 2882

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GLOSARIO

Seguramente hay varios términos o conceptos que son confusos y que no conoces. Por ese motivo gracias a la colaboración de diferentes organizaciones como la Fundación Iguales, Movilh, OTD te presentamos un glosario para que encuentres más claridad respecto a este reportaje.

Persona cisgénero: personas que si se identifican con el género que les asignaron al nacer y por lo tanto no buscan transitar de género.

Gender Queer: “género queer” es un término general para las personas cuya identidad de género no está incluida o trasciende el binario hombre y mujer.

Travestis: personas asignadas al género masculino al nacer y que transitan hacia al género femenino. Las travestis reivindican su derecho a ser travesti, no necesariamente quieren ser mujeres. Es una de las primeras identidades trans que surgen en el mundo occidental y que aún se mantienen, sobre todo en clases sociales más vulneradas.

Sistema binario sexo/género: modelo social dominante en la cultura occidental que “considera que el género y el sexo abarcan solo dos categorías rígidas, opuestas y codependientes. Hombres masculinos con pene y mujeres femeninas con vagina. Tal sistema o modelo excluye a personas que no se enmarcan en las dos categorías (como las personas trans e intersex).

Sexo asignado al nacer: la asignación del sexo no es un hecho biológico innato; más bien, el sexo se asigna al nacer en base a la percepción que otros tienen sobre los genitales de una persona. La mayoría de las personas son fácilmente clasificadas bajo este criterio, pero algunas personas no encajan en el binario pene o vagina, como es el caso de las personas intersex.

Intersex: todas aquellas situaciones en las que la anatomía sexual del individuo no se ajusta físicamente a los estándares culturalmente definidos para el cuerpo femenino o masculino. Muchas personas intersex son mutiladas al nacer para que sus genitales encajen en el binario de género. La principal lucha del movimiento intersex es detener estas mutilaciones y la patologización de su diversidad corporal.

Personas pansexuales: personas (pueden ser cisgénero o transgénero) que se sienten emocional, sexual y románticamente atraídas hacia cualquier género.

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