Reportajes


Augusto Giangrandi: Viaje al corazón de los olivos

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El aceite de oliva es más sano y natural, de eso no hay duda, pero si además es 100% orgánico, la garantía es extra.

Giangrandi y Quilimarí son las dos marcas con que se presenta el aceite de oliva creado por este empresario hace 14 años, y que hoy esta dando que hablar en el mundo.

Podríamos decir que en su vida ha pasado de todo, ha vivido en todo el mundo, ha hecho importantes negocios y ha conocido el éxito. Sin embargo, este empresario siempre buscó un “sentido de pertenencia” que solo se lo ha dado el Valle de Quilimarí. De niño lo conoció junto a su familia y hoy es su refugio del cual emerge su más grande proyecto: el mejor aceite de oliva orgánico del mundo.

Augusto Giangrandi recibió a un equipo de Vida Magazine en su casa, a la que llama “el cabañón”, un refugio en medio de los olivos de su querido valle en la Provincia del Choapa. Es un hombre calmado que disfruta de la conversación, mejor si se acompaña de un buen vino y un queso de cabra bañado en aceite de oliva, aceite Giangrandi.

Su aceite nació como algo familiar, la idea era compartirlo con los amigos, pero la calidad lograda lo llevó a participar de festivales donde obtuvo premios internacionales, convirtiéndolo en un producto de exportación. Pero toda esta historia parte hace varios años atrás.

¿De dónde surge esta conexión con este valle?

De niño veníamos a Pichidangui había cuatro casas en ese tiempo, ahí aprendí a navegar a la vela con mi padre y mis hermanos, este lugar se convirtió en nuestro refugio, donde veníamos prácticamente todos los fines de semana a pasar el tiempo con la familia. Cruzábamos a Quilimarí a buscar las verduras, la fruta y a disfrutar del campo, esos recuerdos son maravillosos. Aquí fue donde compartimos la mejor parte de la niñez y como familia también. Son recuerdos imborrables que espero mis hijos y nietos también puedan repetir.

Hoy está completamente ligado a Quilimarí…

Cuando  volví de Estados Unidos a radicarme en Chile buscaba un sentido de residencia después de haber viajado tanto por el mundo. Aproximadamente 25 años trabajando y viajando, regresar  fue volver a la esencia, al lugar que un día me dio los mejores recuerdos. Fue algo tremendamente importante volví a establecer este lecho de paz y serenidad que tiene gran sentido para mí, descubriendo y estando cerca de la simplicidad, siento que aquí hay una verdadera esencia de realidad.

¿Cómo llegaron los olivos a su vida?

Un día mi padre me dijo que este clima semidesértico, podemos llamarlo secano, cada vez iba a tener más dificultades en el recurso hídrico, y por lo tanto no debíamos plantar nada que requiera mucha agua. Me dijo “plantemos olivos, este es un clima maravilloso para tener un gran sabor en las aceitunas” desde ese momento hasta ahora hemos logrado muchas cosas, por ejemplo, tener el mejor aceite de oliva orgánico del mundo y al mismo tiempo estar dentro de los 15 mejores aceites de oliva del mundo, compitiendo con aceites españoles, italiano, israelitas, etc.

La cultura comienza en la mesa

Augusto Giangrandi se considera un defensor y un precursor de una nueva cultura culinaria chilena. Hoy “estamos volviendo a ingredientes antiguos”, señala, y se están combinando con productos nuevos para crear una nueva cocina gourmet chilena, en que el aceite de oliva es siempre protagonista.

¿Cuánto ha pasado desde el primer olivo hasta hoy?

Partimos el año 2000 ya llevamos 14 años en este cultivo y en este milagro de obtener un producto que ha sido maravilloso y que se ha ido trasladando a otros sectores del país. Esto es un verdadero ícono en un sector de secano como este, es muy significativo porque tenemos un gran aceite, hace poco agregamos el vinagre también. Hemos incorporado a familias completas en el mundo del aceite de oliva que cada día se sienten más identificados con esto, sobretodo con el aumento de la cultura culinaria, la cultura de la buena mesa que este país ha ido ganando, como dicen los italianos “la cultura empieza en la mesa”.

Ha existido un salto gastronómico en los últimos 20 años, quizás usando las mismas materias primas, pero hoy tenemos productos finales dignos de la cocina internacional.  Ya no solo exportamos materia prima como pescado, por ejemplo, hoy somos productores de buena carne, de cecinas de excelencia, hemos avanzado mucho y el aceite de oliva tiene un rol fundamental en esta nueva cocina chilena.

¿Se siente precursor de esta valoración que ha tenido el aceite de oliva en los últimos años?

Efectivamente, al principio solo pensé en hacer un muy buen aceite de oliva para nuestra mesa y poder regalarle a los amigos. Después de eso pensamos en los restoranes, hoy por ejemplo, nuestro aceite es el corazón de las cocinas del Restorán “L´incontro” acá en Los Vilos, y del “Q Bistró” en La Dehesa, Santiago.

Siento que se ha hecho bastante, pero no es tan rápido. Italia tiene una historia culinaria de 800 años, Quilimarí está comenzando.

FRASES DESTACADAS:

1) Quilimarí es un lecho de paz y serenidad que tiene gran sentido para mí. Aquí se está cerca de la simplicidad, hay una verdadera esencia de realidad.

2) Nuestro aceite es el corazón de las cocinas del Restorán “L´incontro” acá en Los Vilos, y del “Q Bistró” en La Dehesa, Santiago.

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